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San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia, muy conocido en su tiempo por haber obrado numerosas curaciones milagrosas.
La Presentación del Niño Jesús en el Templo indica que los padres de Jesús eran judíos devotos, que veneraban la morada sagrada de Dios.
La Iglesia celebra esta fiesta en honor de la Virgen María desde el siglo VI en Oriente y desde el siglo VII en Occidente. La festividad se celebra el 15 de agosto.
Es obvio que María es venerada no por su elevada educación, ni por su lugar privilegiado en la sociedad ni por sus riquezas materiales; ha sido venerada y honrada siglo tras siglo porque ha sido portadora de Cristo, primero durante nueve meses en su seno, y luego durante toda la vida en su corazón. La pureza, el amor y la obediencia que ella demostró, y que continúa demostrando, llevan consigo un elocuente mensaje que apela al espíritu de todo hombre y mujer, porque personifica la esencia misma de la santidad que todos anhelamos alcanzar.
Entrégate a Mí con absoluta confianza, y deja tu futuro en mis manos. Si te entregas totalmente a Mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis planes.
Su gran amor y su fuerza fueron la Santa Cruz, con la que hizo muchos milagros. Fue un poderoso exorcista. Este don para someter a los espíritus malignos lo ejerció utilizando como sacramental la afamada Cruz de San Benito.
Al honrar el Corazón Inmaculado de María lo abarcamos todo, como templo de la Santísima Trinidad, remanso de paz, tierra de esperanza y cáliz de amargura, dolor y gozo.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está por encima de otras devociones porque lo que en ella se venera es el propio Corazón de Dios.
El misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre ha sido "atraída" por el Hijo en su paso a través de la muerte.
Un día como cualquier otro, en que cuidaban las ovejas, empezó a llover, por lo que fueron a cobijarse en una gruta que había en la roca y allí se dedicaron a rezar el Rosario como lo hacían todos los días.
En este artículo de Pascua, analizaremos cómo podemos experimentar la presencia del Señor y percibir el poder de Su Resurrección en la Santa Misa.
La voluntad del Señor respecto al establecimiento de esta fiesta fue manifestada desde Sus primeras revelaciones a la Santa. En total, hubo 14 revelaciones sobre la fiesta.
En la Cuaresma la certeza de esta nueva creación brota de la luz del misterio de Cristo: misterio de Su pasión, muerte y resurrección.
San José tuvo el privilegio de ser esposo de María, de criar al Hijo de Dios y ser la cabeza de la Sagrada Familia. Es patrono de la Iglesia Universal, de muchísimas comunidades religiosas, instituciones y países, y de la 'buena muerte'.
El 11 de febrero no solamente recordamos las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, sino también es un día para estar en oración. En esta fecha tan especial, imploramos la intercesión de María por todos aquellos que sufren de una enfermedad ya sea corporal o espiritual.
Cuenta la tradición que cierto día San Blas salvó a un niño que se había atragantado con una espina de pescado. De ahí la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta, 3 de febrero. Eso también le valió convertirse en patrono de los otorrinolaringólogos y de quienes padecen alguna afección a la garganta.
El Evangelio de San Mateo nos narra que los magos llegaron a Jerusalén en busca de un nuevo Rey que acababa de nacer, y pensando que lo encontrarían entre la nobleza, se encaminaron al palacio del rey Herodes.
El 2 de febrero también es conocido como la fiesta de la Candelaria, en este día se conmemora la purificación de la Virgen María después del parto y cuando Jesús fue presentado en el templo de Jerusalén, para cumplir el mandato de la Ley del Antiguo Testamento.
Cuando declaramos que la Virgen María es Madre de Dios, descubrimos una gran revelación, tanto acerca de Jesús como de ella misma.
En el año del 2005, Dios cambio mi vida por completo cuando...
En el cielo tenemos una madre. El cielo está abierto; el cielo tiene un corazón.
Recordemos que sin Jesús no somos nada, aprovechemos esta época de Navidad para pedir al Señor que sea Él quién nos guíe.
La Iglesia siempre ha enseñado que orar por los difuntos es una obra de misericordia y que los fieles podemos ayudar a nuestros difuntos mediante la oración, el sacrificio y especialmente, por la Santa Misa, sacrificio de Cristo.
La costumbre de celebrar las Misas Gregorianas por un alma en particular, demuestra que hay muchas personas que no están listan para el cielo inmediatamente después de morir, y que, por eso, necesitan el poder intercesor del sacrificio de Cristo, presente en la Santa Misa.